Prevención de enfermedades de Transmisión Sexual

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Por Dr. Luis Medina

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también conocidas como enfermedades venéreas son un conjunto de afecciones clínicas infectocontagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto que se produce, casi exclusivamente, durante las relaciones sexuales, incluido el sexo vaginal, el sexo anal y el sexo oral. Sin embargo, pueden transmitirse mediante el uso de jeringas contaminadas o por contacto con la sangre, y algunas de ellas pueden transmitirse durante el embarazo o el parto, desde la madre al hijo. Las tasas de incidencia de las ETS sigue siendo alta en la mayor parte del mundo a pesar de los avances diagnósticos y terapéuticos. En muchas culturas, las costumbres sexuales cambiantes y el uso del anticonceptivo oral ha eliminado las restricciones sexuales tradicionales, especialmente para las mujeres y, tanto los profesionales de la salud como los pacientes tienen dificultades para tratar abierta y sinceramente los problemas sexuales. En 1996, la OMS estimaba que más de un millón de personas se infectaban diariamente de alguna enfermedad venérea. Cerca del 60 % de estas infecciones ocurren entre menores de 25 años y el 30 % de estos tienen menos de 20 años. Se estima que 340 millones de nuevos casos de sífilis, gonorrea, clamidia y de tricomoniasis se dieron en el mundo entero en 1999. Actualmente se presentan más de 2 millones de primoinfecciones por HIV al año y 400 millones de ETS en total, lo que lleva al mundo médico a dirigir sus esfuerzos hacia la búsqueda de métodos fiables y efectivos de prevención de estas enfermedades. El no tratamiento de las ETS puede conllevar a largo plazo a infertilidad, embarazos ectópicos y dolor pélvico crónico hasta en el 20% de los casos, así como abortos espontáneos, parto prematuro e infecciones congénitas en el embarazo más inmunosupresión en el caso de los pacientes con SIDA, motivos por los cuales la prevención de las ETS debe ser considerado un asunto prioritario por la medicina de atención primaria. Para prevenir las ETS, es fundamental conocer su existencia, los medios de transmisión, optar por una conducta sexual segura, ya sea abstenerse del contacto sexual, tener pareja única o practicar el sexo seguro y, en caso de presentar síntomas, acudir precozmente a la atención sanitaria. También es imprescindible evitar compartir jeringas (para el consumo de sustancias adictivas, por ejemplo). Es de vital importancia para la prevención de estas infecciones identificar las personas de alto riesgo. Se consideran de alto riesgo para contraer ETS a los siguientes individuos: • Personas con nuevas parejas sexuales. • Parejas sexuales multiples. • Historia de ETS previas. • Uso de drogas ilícitas. • Contacto con trabajadores sexuales. • Parejas sexuales de individuos infectados con HIV ( Parejas serodiscordantes). • Hombres que tienen sexo con hombres. • Conductas sexuales de alto riesgo como el desuso del condón.

¿Qué estrategias existen para la prevención de las ETS?

Se han desarrollado distintas Vacunas para algunas de estas. Por ejemplo para la hepatitis A, la cual es recomendada para los hombres que tienen relaciones con hombres, usuarios de drogas endovenosas y los que padecen enfermedades hepáticas crónicas.La vacuna de la Hepatitis B, recomendada para todos los adultos, en especial a los pacientes de alto riesgo, deben medirse los títulos de anticuerpos en sangre de esta vacuna al menos una vez al mes hasta alcanzar el valor adecuado y asegurar su eficacia. Se desarrolló también la vacuna contra el VPH, hay dos clases actualmente, la Cervarix que protege contra los serotipos 16 y 18 (que ocasionan el 70% de los canceres de cuello uterino) así como la cuatrivalente, llamada Gardesil (6, 11, 16 y 18) que ofrece protección además para para los serotipos que producen el mayor porcentajes de verrugas genitales. Sin embargo, a pesar de los intensos esfuerzos por encontrar una vacuna efectiva contra el HIV no hay estudios que apoyen el uso de alguno de los prototipos que se han desarrollado para prevenir dicha infección. El uso del condón es una estrategia preventiva que se ha asociado a la disminución considerable del riesgo de transmisión de HIV, chlamydia, gonorrea, el virus del herpes y VPH. La circuncisión ha probado ser útil en la disminución de las infecciones por el virus del herpes, VPH y HIV.

Prevención de la infección por HIV

La prevención de la infección por HIV es un tema en el que se ha estado trabajando mucho, se han ideado dos vías de profilaxis para este virus, está la profilaxis post exposición y pre exposición sobre la cual se han realizado mayores avances. En el Gladstones Institute de Estados Unidos del grupo de trabajo del Dr. Robert Grant ha puesto a prueba un medicamento, conformado por dos antirretrovirales de uso común en la clínica bajo el nombre comercial de Truvada® (Tenofovir-Emtricitabina). Se obtuvo una reducción de riesgo de contraer HIV entre el 44-90% tomando una tableta diaria sumado a la concientización de los individuos participantes en el estudio a disminuir posibles conductas de riesgo y sobre todo al uso del preservativo. La única contraindicación que pareciera tener es en pacientes con enfermedad renal crónica o en aquellos en que sus valores de creatinina estén por encima de los valores normales, no se ha dilucidado bien su impacto en mujeres embarazadas y se recomienda mantener hasta que los factores de riesgo persistan. Sin embargo, aún no se conoce con exactitud la dosificación mínima requerida para mantener el efecto profiláctico del medicamento para proveer al paciente una posología más cómoda y para que no represente un costo excesivo a innecesario al paciente (actualmente un mes de tratamiento para un paciente estaría estimado alrededor de 1425$). Al comienzo de la investigación se evaluó la posibilidad de que un medicamento que fuera tan efectivo para la prevención de la infección en paciente con HIV fuera a promover el aumento de conductas sexuales de alto riesgo sin embargo se comprobó que esto no es así.