Mitos comunes sobre el cáncer

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cáncerExisten ciertas ideas generalizadas sobre el cáncer que, aunque son erróneas desde un punto de vista científico, puede causar preocupaciones innecesarias e, incluso, complicar decisiones acertadas de prevención y tratamiento. En el #DíaMundialDelCáncer es muy importante desmentir mitos y concepciones erróneas sobre esta enfermedad, por eso compartirmos los 8 mitos más comunes relacionados con el cáncer. Mito #1: El cáncer sólo se presenta en personas con familiares que tienen o tuvieron cáncer. Realidad: No necesariamente. El cáncer es causado por alteraciones perjudiciales (mutaciones) en los genes. Sólo 1 en cada 20 casos está directamente ligado a la genética, por ejemplo, cuando se heredan genes que predisponen a desarrollar un determinado tipo de cáncer. Esta predisposición, no obstante, no implica la seguridad de que se llegue a tener la enfermedad. El resto de los casos, son causados por mutaciones que ocurren durante la vida de una persona como resultado natural del envejecimiento y la exposición a factores ambientales, tales como el humo del tabaco y la radiación. Mito #2: Los endulzantes artificiales pueden causar cáncer. Realidad: No existe evidencia que pruebe que los endulzantes artificiales aumenten el riesgo de padecer esta enfermedad. Estudios no muestran una relación entre el aspartame, la sacarina o sucralosa y el cáncer en las personas. Nuevos sustitutos del azúcar tales como el sorbitol y la stevia, también han probado ser inofensivos. Mito #3: Los antitranspirantes aumentan el riesgo de padecer de cáncer de seno Realidad: Es seguro utilizar antitranspirantes o desodorantes. No hay evidencia científica que demuestre relación entre el uso de estos productos con el cambio en el tejido mamario. Mito #4: La realización de una biopsia puede ocasionar que las células cancerígenas se propaguen. Realidad: La probabilidad de que una operación haga que el cáncer se disemine a otras partes del cuerpo es extremadamente baja. Los cirujanos siguen procedimientos estándar y usan métodos especiales con varios pasos para prevenir que las células cancerosas se diseminen durante las biopsias o las operaciones quirúrgicas para extirpar tumores. Mito #5: Si nadie en mi familia ha padecido de cáncer, significa que estoy libre de riego Realidad: No. Basado en estudios recientes, alrededor del 40% de hombres y mujeres serán diagnosticados con cáncer en algún punto de sus vidas. Como comentamos antes, la mayoría de los cánceres son ocasionados por mutaciones que ocurren como resultado del envejecimiento y la exposición a factores ambientales, como lo son el humo del tabaco y la radiación. Otros factores, como el tipo y la cantidad de comida que ingieres, si te ejercitas o no, puede influenciar tu riesgo a desarrollar cáncer. Mito #6: Los contenedores plásticos que utilizas en el microondas pueden liberar sustancias nocivas y cancerígenas en los alimentos. Realidad: Los contenedores diseñados para uso de microondas no son perjudiciales. Sin embargo, los envases plásticos no destinados para uso en el microondas podrían derretirse y potencialmente derramar químicos en los alimentos. Así que lo recomendable es usar contenedores especiales para microondas. Mito #7: Las personas que padecen de cáncer no deberían comer azúcar, pues puede causar un aumento significativo en las células cancerígenas Realidad: El azúcar no ocasiona que el cáncer crezca más rápido. Todas las células, incluyendo las células cancerígenas, dependen del azúcar en la sangre (glucosa) para obtener energía. Pero dar más azúcar a las células cancerígenas no acelera su crecimiento, al igual que privarlas de azúcar no lo disminuye Sin embargo, existe evidencia de que el alto consumo de azúcar está asociado con el aumento del riesgo de ciertos tipos de cánceres, incluyendo cáncer de esófago. También puede conllevar al aumento de peso, como al riesgo de obesidad y diabetes. Mito #8: El uso de teléfonos celulares aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer Realidad: Los celulares son inocuos.L os teléfonos celulares emiten un tipo de energía de baja frecuencia que no hace daño a los genes.