Ejercicios para pacientes con cáncer

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El ejercicio físico es fundamental para disfrutar una vida sana. Al realizar alguna actividad física diariamente no solo mejoramos nuestra calidad de vida y disminuimos la posibilidad de padecer problemas cardíacos, problemas musculares o en articulaciones, sino que además reducimos el estrés. Dependiendo de las condiciones generales del paciente oncológico, éste se puede volver inactivo. Pero para evitar atrofia muscular, tensiones y rigidez es importante mantenerse activo con una rutina de actividad física que no desmejore o comprometa su condición. En este proceso es de vital importancia el apoyo de amigos y familiares, quienes serán aliento para que el paciente no deje a un lado la actividad física. Así como la actitud positiva, recordemos que la depresión afecta nuestro sistema inmunológico. Recuerde que siempre es importante consultar con su médico especialista antes de iniciar una rutina de ejercicios.

ejercicios para el cáncerPara la circulación

1. Levantar los brazos hacia el techo con los codos en extensión, abrir y cerrar las manos. 2. Con las piernas flexionadas y los talones de los pies apoyados sobre la cama hacer flexo-extensión de los pies (moverlos arriba y abajo sin levantar las piernas). En la misma posición realizar círculos con el pie en ambos sentidos.

Para mantener tono muscular

1. Con las piernas estiradas, colocar una toalla enrollada sobre el colchón debajo de la rodilla. La rodilla debe ejercer presión sobre la toalla, mantener unos segundos y descansar (sin levantar la pierna), presionar, mantener y descansar y luego con la otra pierna. 2. Hacer movimientos con un brazo y ponerle resistencia con el otro, por ejemplo flexionando el codo, llevando el brazo estirado hacia la oreja, separando el brazo del cuerpo en el plano del colchón. 3. Con una pierna flexionada apoyando el pie sobre la cama, la otra pierna estirada dibuja círculos en el aire.

Estiramientos

1. Alzar los brazos por encima de la cabeza y estirar lo más que se pueda. 2. Acuéstate, con la planta de los pies sobre la cama, quedando las rodillas flexionadas. Ejercer presión suave para que las lumbares queden totalmente apoyadas sobre el colchón. Empujar la barbilla hacia abajo sacando papada (así se estira la zona cervical) y realizar una autoelongación de la columna (imaginar que un hilo tira de nuestra coronilla hacia la pared que tenemos detrás, como si quisiéramos crecer). 3. Estirar los músculos de los brazos y piernas, cada cual en la medida de sus posibilidades.