Cirugía mínimamente invasiva para el manejo de los cálculos coraliformes

Facebooktwitterlinkedinmail

Cirugia2Por Dr. Camilo Gieldelman y Dr. Juan Arriaga

Los avances tecnológicos aplicados a las técnicas quirúrgicas clásicas aumenta significativamente la eficacia del tratamiento para esta variedad de cálculos renales que se caracterizan por su difícil tratamiento.

Los riñones son los órganos encargados de filtrar la sangre circulante para formar la orina y, a través de ella, desechar los diversos residuos metabólicos del organismo.

Normalmente tenemos 2 riñones, los cuales se ubican en la parte posterior del abdomen, uno a cada costado. Cada riñón tiene una porción sólida llamada parénquima, que contiene los elementos celulares capaces de filtrar la sangre para producir la orina, y otra porción hueca llamada sistema pielocalicial, formado por cavidades que reciben la orina producida por el parénquima y a través de las cuales viaja la orina para llegar a los uréteres y a la vejiga para ser excretada.

Este tipo de cálculos se forman en el sistema pielocalicial y van ocupando los cálices y la pelvis renal hasta llenarlos por completo, adoptando la forma de dichas cavidades, por lo que se les llama cálculos coraliformes o en “asta de venado”; su composición química puede ser a partir de estruvita, cuando hay infecciones urinarias permanentes, o de cadenas de triple fosfato, cuando hay exceso de dicha sustancia en la orina recientemente formada.

Estos cálculos habitualmente son asintomáticos, aunque pueden ocasionar dolor abdominal, dolor lumbar, hipertensión arterial y casi siempre favorecen la presencia de infecciones en el tracto urinario. Además, la presencia del cálculo dentro de la cavidad del sistema pielocalicial y la presencia permanente de gérmenes en dicho ambiente dañan el parénquima formador de orina y ocasionan invariablemente la pérdida progresiva de la función del riñón afectado.

El diagnóstico de este tipo de litiasis ocurre por la presencia de los síntomas descritos o por el hallazgo de los cálculos durante la realización de estudios de imagen (ultrasonido, tomografía, etc.) durante la evaluación de otras enfermedades gastrointestinales o ginecológicas.

Para el manejo de los cálculos coraliformes han existido diferentes tratamientos de uso común entre los urólogos, tales como la nefrolitotomía percutánea, auxiliada o no con litotripsia. Sin embargo, la mayoría de esas terapias tienen hasta un 50% de posibilidades de dejar cálculos residuales después de la intervención, por lo que terminan siendo procedimientos incompletos que requieren nuevas intervenciones.

En 1980 se describió una técnica quirúrgica llamada nefrolitotomía anatrófica, la cual extraía casi por completo los cálculos coraliformes con mínimo deteriore de la función renal y con 15% de posibilidades de cálculos residuales después de la intervención, aunque era necesario hacer una herida de 40 centímetro en el costado para poder llevarse a cabo.

Basados en los principios de esta técnica, nosotros la hemos desarrollado mediante el abordaje laparoscópico desde el año 2007 en pacientes con cálculos que ocupan hasta 80% de las cavidades del riñón, obteniendo buenos resultados que incluyen tiempos de isquemia reducidos (tiempo durante el cual se interrumpe la circulación de la sangre dentro del riñón), menos dolor y menos incapacidad en el período postoperatorio.

La técnica laparoscópica es factible de realizar en pacientes que tienen indicación de nefrolitotomía anatrófica. Esta técnica evita la incisión en el costado que se haría en la cirugía abierta. Con esto limitamos la posibilidad de hernias por la pared abdominal y el control del dolor en el posoperatorio es mucho mayor, además de la ventaja cosmética que esta técnica ofrece.

Cálculos coraliformes