Cirugía robótica y cirugía mínimamente invasiva

Respetar la naturaleza de la anatomía y preservar la calidad de vida del paciente es el beneficio principal de la cirugía robótica. Con base en la cirugía laparoscópica, la cirugía robótica o mínimamente invasiva, amplía su alcance a través de un robot con cuatro brazos y la visión tridimensional de una cámara que se introduce por uno de los cuatro trocares que maneja el robot y que permite al médico que realiza la cirugía, mayor precisión en sus movimientos y la posibilidad de restablecer y preservar la anatomía del paciente, ayudar a pegar, anastomosar los tejidos y dar continuidad al funcionamiento de la parte del cuerpo humano que interviene o extrae.
A diferencia de la cirugía tradicional, y laparoscópica, la cirugía robótica añade aún más valor porque se opera con mucho más precisión y la invasión es mínima, lo cual asegura una recuperación mucho más rápida, además del mantenimiento de la anatomía. Hace cinco años era imperativo, la extracción del riñón por cáncer, ahora con esta intervención sólo se elimina el tumor, preservando el órgano. Se aplica este tipo de intervenciones para urología, especialmente próstata, vejiga, ginecología, cirugía cardiovascular, cirugía de tórax, para remplazo de válvulas y en general para intervenciones que requieran reconstrucción de tejidos.