Complicaciones de la prostactectomía radical

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Boceto1-Facias previo a sutura de vasos

Tradicionalmente, esta ha sido una cirugía muy temida por las complicaciones y consecuencias asociadas, sin embargo, gracias a investigaciones de los últimos años, se ha podido describir los detalles anatómicos y la localización exacta de los vasos sanguíneos y de los nervios (bandeletas neurovasculares) que son responsables tanto de la continencia urinaria, como del erección. Ahora que se conoce perfectamente la anatomía de la región, la técnica ha evolucionado y la cirugía se puede realizar respetando estas importantes estructuras y minimizando los riesgos asociados. Dichos riesgos son inherentes a la condición general del paciente y al acto operatorio como tal. Pueden clasificarse en riesgos generales y específicos.

Complicaciones generales

Son los mismos que para cualquier otra cirugía y se incluyen los siguientes:

  • Reacciones alérgicas: a cualquier medicamento, incluidos los anestésicos, al material quirúrgico como guantes, sábanas, etc.
  • Infección: puede que en la herida quirúrgica, en los pulmones (neumonía), en la cavidad abdominal, en la vejiga o en el riñón.
  • Problemas pulmonares: atelectasia (disminución del volumen pulmonar), neumonías, tromboembolismo pulmonar.
  • Hemorragias: sangrados en el momento de la cirugía o después de ella, que ameriten transfusiones o reintervenciones.
  • Problemas cardiovasculares: infarto, ataque cardiaco o acciones cerebrovascular durante la cirugía.

Específicos:
Son los relacionados con las cirugías empleadas para el tratamiento del cáncer de próstata:

  • Lesión intestinal: es la más peligrosa de todas; consiste en la fuga de material fecal a la cavidad abdominal como consecuencia de la apertura del colon o del recto durante la cirugía. Esta complicación es muy rara, pero en casos muy específicos, como inflamación de la próstata, antecedentes de múltiples biopsias de próstata, enfermedades localmente avanzadas y cirugías de rescate luego de falla de braquiterapia o radioterapias, se hace más difícil la separación del recto de la próstata, con lo cual aumenta el riesgo de lesión. En caso de que ocurra, lo importante es diagnosticarla. Generalmente, al repararla mediante sutura, no se produce complicación adicional. Si no se diagnostica la reparación falla, se produce una fístula vesicorrectal.
  • Fistula vesicorrectal: esta es una comunicación entre la lesión del recto y el lugar donde se empató la vejiga con la uretra (sitio de anastomosis). Esta lesión se manifiesta con salida de material fecal a través de la sonda urinaria, y/o la salida de orina a través del recto. Esta complicación es rara y se ha reportado, en Estados Unidos, en 1% de pacientes que se sometieron a prostatectomía abierta retropúbica.
  • Incontinencia urinaria: es la pérdida de orina que obliga al uso de pañales. Generalmente es transitoria. El paciente progresivamente nota su recuperación. Primero durante la noche advierte que se puede levantar e ir al baño; luego durante el día percibirá que la pérdida entre las micciones disminuye y que necesita menos pañales. Luego sustituye los pañales por toallas sanitarias p toallas de protección y así sucesivamente hasta que ya sólo pierde unas gotas con el esfuerzo, ejercicio o cuando ingesta de alcohol.

Generalmente, al año de operado ya 96% de los pacientes ha restablecido la continencia urinaria. No todos los pacientes presentan incontinencia. De hecho, más de la mitad están totalmente continentes al retirar la sonda. Uno de los factores que influye es la edad. Pacientes jóvenes con mayor fuerza muscular a nivel perineal recuperan rápidamente la continencia urinaria.

Otro factor importante es la precisión con la que se realice la disección del área del esfínter durante la cirugía.

  • Disfunción eréctil: es la dificultad para lograr y mantener las erecciones, debida a la pérdida de los nervios y vasos sanguíneos responsables de la erección, por lesión involuntaria o por resección intencional durante la cirugía.

La forma en la que quede afectado el paciente depende de la edad y del estado de las erecciones previas a la cirugía, además de las condiciones generales de salud y de factores de riesgo como el tabaquismo, la diabetes y otros que tienen que ver con la microcirculación del pene, el capítulo 7.3 está dedicado a esta probable complicación y a su tratamiento.

  • Estenosis uretral: estrechamiento de la uretra debido a la cicatrización. Esta puede ocurrir en cualquier punto a lo largo de la uretra, desde la punta del pene hasta el sitio donde la uretra se une con la vejiga. Uno de los factores desencadenantes es la respuesta inflamatoria del cuerpo a la sonda uretral que se dejó luego de la cirugía. Estas estenosis también pueden verse en pacientes en los que se coloca una sonda por otras razones.

Adicionalmente, la estenosis puede ocurrir en el sitio donde se hizo el empate de la vejiga, es decir el sitio donde antes estaba la próstata. Si el paciente advierte que progresivamente, luego de la cirugía, el calibre del chorro de orina está disminuyendo, debe consultar al médico para que descarte una estenosis en el cuello de la vejiga. Otra razón para que esto ocurra, más bien rara, es que el cuerpo rechace alguno de los clips usados en la operación y lo haga en el sitio donde se restableció la continuidad de la orina, es decir, en el sitio de la anastomosis.

 

Extracto del libro “No le tenga miedo al dedo” (1era. edición) por Dr. René Sotelo y Dr. Juan Arriaga.