Cáncer de Pene: Una realidad devastadora

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Aunque no es una patología común en nuestro medio, es importante la detección del cáncer de pene dado que su evolución puede ser fatal y devastadora, no solo para la condición de salud y supervivencia del paciente, sino también para su calidad de vida Por Dr. Oscar Darioa Martín Garzón Dentro de los tumores urológicos, el cáncer de pene representa uno de los menos frecuentes, al presentar 1 caso por cada 100.000 hombres en Estados Unidos y Europa, con variaciones según la zona demográfica: del 0,7 a 3 por 100.000 personas en India, en Brasil 8,3 por cada 100.000 hombres; superado por Uganda, donde es el cáncer más comúnmente diagnosticado. Según la raza, es más frecuente en los blancos hispanos y poco frecuente en los negros y blancos no hispanos. Se identifican actualmente de forma clara y precisa en el cáncer de pene factores de riesgos importantes para su desarrollo, entre los que se encuentran los hábitos sociales, culturales, y de higiene, y las costumbres asociadas a la religión. La presencia del cáncer es rara en las comunidades que practican la circuncisión en recién nacidos o antes de la pubertad (judíos, musulmanes y los ibos de Nigeria). “La circuncisión precoz reduce el riesgo de cáncer de pene entre 3 a 5 veces, pero debe ser que claro que la realización de la circuncisión en adultos NO protege contra el cáncer de pene”, afirman las guías americanas y europeas de urología. Los factores de riesgo mejor identificados para esta patología son la fimosis (es el prepucio redundante o grande), las condiciones crónicas inflamatorias del prepucio o de la cabeza del pene (glande) producto de condiciones como Balanopostitits, liquen escleroso y atrófico (balanitis xerótica obliterante, frecuente en diabéticos); el historial sexual (parejas múltiples, la edad temprana de la primera relación sexual) y reporte por el paciente de los condilomas (lesiones en el pene de aspecto algodonoso), todos estos son asociados con un riesgo de 3 a 5 veces mayor de cáncer de pene, además del fumar cigarrillos, lo que aumenta de 4 a 5 veces más el riesgo de sufrir esta enfermedad. Es importante resaltar que los hombres dentro de su pudo y temor no consultan inmediatamente al especialista y previo a esto inician manejos locales no médicos lo que resulta en progresión de la enfermedad y un terrible resultado desfavorable tanto para el paciente como para su urólogo tratante. Una vez logrado el diagnóstico, se clasifica la enfermedad de acuerdo a la severidad de la misma para así ofrecer tratamiento local o inmediatamente acudir al manejo quirúrgico con una falectomía (extracción del pene) que puede ser completa o parcial según sea el caso. Posterior a esto, se clasifica la posibilidad del compromiso de los ganglios linfáticos, que es el sitio por donde se disemina el cáncer, principalmente a los ganglios de la región inguinal y la parte pélvica. Ante la posibilidad del compromiso de los ganglios, el paciente debe ser llevado a resección de los mismos de forma inmediata para asegurar la no diseminación de la enfermedad y mejorar la posibilidad de supervivencia del paciente. Existen hoy en día dos posibilidades de tratamiento quirúrgico, abierto y por medio de mínima invasión (laparoscopia y robótica). Hace algunos meses se realizó en Caracas, específicamente en la clínica La Floresta, la primera linfadenectomía inguinal por robot en Latinoamérica y la tercera en el mundo, siendo nuestro grupo el de mayor experiencia y casos reportados a nivel mundial, lo que nos permite discernir claramente acerca de las ventajas de la robótica en este tipo de intervenciones, entre los que se destacan una mejor identificación y disección de la anatomía, menos cicatriz, lo que mejora el factor estético importante para muchos pacientes; menos probabilidad de complicaciones intraquirúrgicas como el post operatorio, lo que resulta en una gran reintegro a sus actividades diarias. Al día siguiente del procedimiento el paciente expresó “es increíble saber cómo ha mejorado la medicina en el mundo y en Caracas”. LEYENDA INFOGRAFÍA: Los puertos de trabajo son colocados para el abordaje laparoscópico asistido por robot tomando en cuenta las diferentes estructuras anatómicas que rodean el área afectada. Luego se conectan los brazos del robot a los puertos de trabajo.